Quiero saludar a todos aquellos que se acercan a Nuestra Señora de la Sey, bien desde la devoción tradicional, bien desde la religiosidad natural de cada hombre, bien desde el compromiso bautismal en la vida de la Iglesia.
Desde el 21 de Octubre del 2001 adquirí la responsabilidad del ministerio eclesiástico en Valeria, desde entonces he querido mostrar y vivir entre vosotros el Evangelio que Cristo ofrece a los hombres, aunque el don de Dios deja al descubierto la condición de pobreza de la que partimos.
Hoy, en el agosto del 2004, vamos acumulando en la memoria viva la oración en común y las celebraciones que nos hermanan y los sufrimientos que nos fortalecen y las barreras que nos distancian y la esperanza en la reconciliación.
Hoy, ya en el agosto del 2004, hemos establecido un proyecto vivo de peregrinos en busca del reino de los cielos.
Hoy, ahora en el agosto del 2004, esperamos el día grande de Valeria, en el que Nuestra Señora de la Sey nos congrega para mostrar el misterio de la vida. Vida que sólo se plenifica desde la realidad del Dios que nos convoca a cada uno para formar parte del pueblo santo.
Cada fiesta en Valeria es motivo de gozo y agradecimiento, el celebrar el Nombre del Señor y el compartir la creatividad de cada valeriense por su gentes.
Mi gratitud y mi saludo se extienden a todos a quienes van a constituir mi próxima cercanía. Que mis limitaciones personales no disminuyan la riqueza de gracia que la diócesis de Cuenca ha establecido en el ejercicio de mi ministerio como presbitero.
Fernando Fernández
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